Un debate que puede costar un plato de sushi

El debate a tratar es sobre la introducción del atún rojo a la lista de animales en peligro de extinción.

Para empezar, el atún rojo es una clase de pescado situado en lo más alto de la cadena trófica, lo que implicaría que su extinción alterase el ecosistema de las zonas del mar Mediterráneo y el Océano Atlántico oriental (Fuente: Greenpeace).

Hace más de diez años, la pesca de este animal era sostenible puesto que se cazaba en menor medida y con un método de pesca más tradicional (almadrabas: laberinto de redes y luego pescarlos) y antiguo que el actual, así como la pesca de atunes rojos adultos, dejando paso así a la reproducción de este animal (Fuente: Ecologistas en acción).

Sin embargo a partir del año 2006, debido a su gran demanda gastronómica en Japón por la producción de sushi, por su comercialización a través de latas en conserva, y también por la modernización de la pesca –El arte del cerco: coger al pescado con una red y atarlo-, la pesca del atún rojo comenzó a ser insostenible y, por tanto, perjudicial para el desarrollo de esta especie.

Atún rojo en sushi.

En ese mismo año, la ONG WWF, estimó que se pescaba entre cincuenta y sesenta mil millones de toneladas, el doble de la recomendación que daba la Comisión Internacional para la conservación del Atún en el Atlántico (ICCAT) .

Un año después, los científicos recortaron la recomendación de la captura de treinta mil millones a quince mil millones. Sin embargo, la industria pesquera estimó que se pescó sesenta y un mil millones de atunes rojos (Fuente: http://www.ucm.es/data/cont/docs/568-2013-12-15-10-2010).

Viendo que la industria pesquera no limitaba su comercialización con este pescado, Europa intentó poner algún remedio. No obstante, el 22 de Agosto de 2008, rechazó la prohibición del comercio internacional del atún rojo.

Con este caso omiso llevado a cabo por las industrias pesqueras, consiguieron que los años siguientes, redujeran la población del atún rojo entre un 85% y un 87% según fuentes como la ICCAT y Greenpeace entre otros, lo que hace que, según el Comité de expertos convocados por FAO (Food and agriculture organization) cumplía los requisitos necesarios para formar parte del Apéndice I de animales y plantas protegidos (El anexo I es aquella columna en la cual la especie no se puede adquirir a menos que se necesiten los permisos necesarios y exclusivamente sólo para fines científicos).

El CITES (Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre) rechazó la prohibición para comercializar con el atún rojo y también su incorporación en el apéndice I de especies protegidas a pesar de que el propio secretario de CITES pidiera que se votase a favor de su prohibición del comercio internacional (60 votos en contra, 20 a favor y 30 abstinencias).

Por eso, asociaciones conservacionistas defienden la idea de situar al atún rojo como parte de la lista del Anexo I de especies protegidas debido a que solo vive en abundancia en dos sitios del planeta (Mar Mediterráneo y Océano Atlántico oriental), por lo que alteraría, con su extinción, el ecosistema acuático de esas dos zonas.

También denuncia WWF que la continuidad de la existencia del atún rojo no se sostiene más y está dando ya síntomas de su extinción debido a que se han reducido en tamaño y a que el número de adultos ha decrecido considerablemente por lo que la pesquería tiene que pescar atunes rojos mucho más juveniles conllevando así que disminuya la reproducción de este animal.

Greenpeace denuncia que no se respetan las cuotas recomendadas por los científicos.

Conclusión:

A pesar de no pertenecer a la lista de animales protegidos, sí que se debería concienciar a la gente de las consecuencias devastadoras que podría acarrear su extinción.

Además, hay que tener en cuenta que, al ser un animal situado en la cumbre de la cadena trófica, es un animal que tiene mucho mercurio en su interior. Lo que hace que su consumo sea perjudicial para nosotros (sobre todo para mujeres embarazadas y niños entre 3 y 12 años de edad). Un 10% de las mujeres estadounidenses tienen exceso de mercurio en su cuerpo, conllevando con ello así la aparición de enfermedades y cáncer.

Sanidad recomienda, por ello, no consumir atún rojo a estos dos grupos citados de personas, y al resto de grupos, en cambio, recomienda consumir este pescado azul con moderación.

Con ello quizá podríamos ralentizar su extinción, o incluso disminuir su catastrófico nivel de demanda haciendo así que vuelvan a recuperarse en su ecosistema acuático.

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