Las diversas maneras de adquirir la propiedad

Introducción.

¿En todos los países se adquiere de igual forma la propiedad? ¿Hay diferencias desde un plano nacional y un plano global? ¿Puede desarrollarse una forma más que la otra?

Estas cuestiones son las que inducen a pensar si en todos los países del mundo tenemos un sistema similar al español, si todas las formas provienen de una misma fuente, si el modelo de adquisición territorial en el plano global es similar al modelo Romano…

A lo largo de este ensayo, descubriremos si hay diferencias de adquisición entre unos países y otros, también descubriremos por qué, cuáles han sido sus costumbres para que al final desarrollen el sistema que tienen en la actualidad, si se puede ser mejor o peor que el sistema español, o valorar cuál es el que se usa más o cuál es el más desarrollado por la sociedad hoy en día.

La adquisición de la propiedad es un tema que está a la orden del día. En cualquier sitio del mundo se compran y se venden bienes independientemente del carácter que sea (muebles, inmuebles, consumibles, simples…) pero, ¿la compra de un bien equivale a tener su propiedad en todos los países? Esta pregunta es, junto con las anteriores, un tema del que me gustaría hablar y profundizar para que así entendamos cómo funcionan ciertos asuntos en diversos países en comparación con España o, incluso desde una perspectiva global si, a través de la historia, el sistema de adquirir la propiedad es similar al de los Estados.

Para comparar los diversos sistemas de adquisición de la propiedad, veremos los diferentes puntos de vista que utilizan unos países y otros, de qué bases proceden cada tipo y el planteamiento de los países que tienen o han tenido un modelo económico basado en la intervención del estado; saber cómo es el marco del Derecho Global y hacer una comparación en conjunto destacando sus similitudes y sus diferencias. Por último concluiremos este tema y veremos qué cuestiones llaman más la atención en unos países o incluso en el marco global.

Sistemas de adquisición de la propiedad:

Base del Derecho Romano.

Como bien indica Juan Iglesias, se le llaman modos de adquirir la propiedad a los hechos jurídicos que la ley declara idóneos para aquella disposición de los sujetos particulares.

El Derecho Romano fue evolucionando a lo largo de los siglos, teniéndose en cuenta las primeras calificaciones: Las instituciones de Gayo distingue entre los modos de adquirir ius civile (mancipatio, in iure cessio y usucapión)y ius gentium (naturalis ratio, ocupación, accesión, especificación y tradición). Posteriormente, y acogida con mayor entusiasmo, la Clasificación de sello bizantino distingue la diferencia entre los modos de adquirir originarios y aquéllos derivativos. La originaria es aquella que ocurre sin que medie relación con un antecesor jurídico mientras que la derivativa es la adquisición cuya eficacia arranca de un acto de disposición del precedente titular[1]. Los modos originarios son: La ocupación, tesoro, accesión, especificación, confusión y conmixtión, adquisición de frutos, adiucatiolitis aestimatio[2] mientras que los derivativos son: La mancipatio, in iure cessio, traditio –o entrega de la cosa- y usucapio[3].

La traditio es la forma derivativa en la que la doctrina ha querido hacer más hincapié desarrollando, con ello, cuatro diversas teorías que le dan más o menos apreciación.

Teoría del Título y Modo.

Es la que inspira nuestro Código Civil. Bien, pues nace de la traditio romana. La tradición por sí sola no sirve para transmitir el dominio, a no ser que venga procedida de un negocio jurídico antecedente justificando así la transmisión. Es necesario pues: el contrato antecedente (iusta causao títulus); y el traspaso posesorio, que será la causa próxima o el modo de adquirir.

El título es el contrato oneroso por el que se acuerda la transferencia de una cosa o la creación de un derecho real limitado sobre la misma, como contraprestación de una relación obligacional.

La tradición es la material entrega de la cosa cuya propiedad se trata de transmitir al adquirente a título oneroso. Prevalece como función propia de los mismos la generación de bases estables de la relación personal y económica frente a todos[4].

Esta teoría domina la doctrina europea consagrando algunos Códigos Civiles (CC Austríaco)[5].

Teoría de la Transmisión Consensual del Dominio.

Tiene su origen de la progresiva espiritualización que el requisito de la traditio fue paulatina y gradualmente experimentado. Se admitieron muy pronto formas de tradición simbólica y ficticia –otorgadas por el Derecho Romano- como por ejemplo la entrega de llaves, señalar el lugar que se ha adquirido, o incluso antes de disponer la cosa estar utilizándola (brevi manu, constitutum possessorium).

La traditio conserva su valor teórico, pero que la voluntad de las partes determina su transmisión.

Esta teoría está establecida en el Código Civil Francés y en el Código Civil italiano[6].

Teoría del acuerdo abstracto traslativo.

Se propende a interpretar el requisito de iusta causa traditionis, exigido por las fuentes en un sentido no causal, sino abstracto. La eficacia traslativa de la traditio no requiere la validez de un contrato anterior que le sirva de fundamento, sino pura y simplemente una concorde voluntad de las partes de adquirir y de transmitir el dominio.

La transmisión y la adquisición se fundan en un acuerdo abstracto. Las cosas se transmiten porque se venden o se regalan o se pagan deudas con ellas… pero el acuerdo es abstracto porque este previo negocio no desempeña ningún papel, ni repercute en la eficacia del acto traslativo.

Este sistema “facilita mucho la celeridad y la seguridad del tráfico –dice Díez-Picazo y Gullón-”. Está consagrado en el Código Civil Alemán en el cual, los bienes muebles se transmiten mediante la entrega de la cosa precedida de un acuerdo abstracto traslativo; y los inmuebles mediante un acuerdo abstracto más la inscripción en el Registro de la Propiedad[7].

El sistema del derecho español.

En nuestro caso, estamos fundamentados por la teoría del título y modo. La Base 20 de la Ley de Bases de 1888 establece que “los contratos, como fuente de las obligaciones, serán considerados como meros títulos de adquirir en cuanto tengan por objeto la traslación de dominio o de cualquier otro derecho a él semejante, y continuarán sometidos al principio de que la simple coincidencia de voluntades y contratantes establece el vínculo”. Así, también lo establece el artículo 1089 del Código Civil “las obligaciones nacen de […] los contratos”. El artículo 609 del Código Civil habla de una adquisición y transmisión del dominio y demás derechos reales sobre los bienes por consecuencia de ciertos contratos <<mediante la tradición>>.

La tradición en el sistema español puede ser espiritualizada o ficticia –proveniente del Derecho Romano como hemos dicho antes- en la que el artículo 1463 del Código Civil menciona como modo <<la entrega de llaves, si la cosa no puede trasladarse, o si ya se está en ella>>.

La jurisprudencia declara reiteradamente que el Código Civil se refiere a aquellos referidos a los traslativos de dominio. También exige que la entrega vaya acompañada de la preexistencia de un dominio y la intención de las partes de adquirir y transmitir respectivamente.

Por lo tanto en nuestro sistema español hay una vinculación entre título y modo junto con una entrega espiritualizada, la voluntad de transferir y adquirir y una preexistencia de la posesión a título de dueño[8].

En conclusión, se puede decir que a lo largo de la historia siempre se ha requerido una forma de adquirir el dominio y la disposición de una cosa. El título es un concepto que no se cuestiona en ninguna de las teorías citadas, mientras que el modo, como ya hemos visto, dependiendo de qué teorías puede tener más o menos énfasis.

Planteamiento intervencionista del estado.

Unión Soviética:

A diferencia de los países europeos occidentales, el intervencionismo estatal, generado por las ideas económicas de carácter comunista de la Unión Soviética, limita de manera taxativa los bienes que pueden ser objeto de disposición y dominio. El Zakon sobre la Propiedad en la Unión Soviética menciona expresamente que <<la tierra, el suelo, el agua, el reino vegetal y animal, las fábricas, instalaciones y edificios y otros bienes>> son bienes apropiables. A primera vista, la limitación no parece estricta de ningún modo. Sin embargo, el Zakon ofrece la posibilidad de restringir su disposición mediante las leyes o los tratados[9].

China:

En este caso, plantearemos la división de los bienes en dos bloques: Los bienes muebles y los bienes inmuebles. Los bienes muebles son susceptibles de apropiación y disposición según  establece la Ley China. De hecho, China ha adaptado un sistema idéntico al Derecho Romano en la transmisión de la propiedad. La ley China establece que “La propiedad se establece en el momento de la entrega”[10], luego podemos decir que con la mera traditio ya podríamos tener la total disposición de la cosa debido a que el vendedor tiene la obligación de entregar la cosa al comprador una vez haya habido onerosidad, pagando un precio por la cosa en sí. Los bienes inmuebles, en cambio, carecen de disposición entre personas partiendo de la base que la Ley China regula la compraventa de bienes muebles[11].

Cuba:

El Código Civil cubano menciona de forma expresa las formas por las cuales se pueden transmitir la propiedad de los bienes, al igual el Código Civil español, de hecho añade que <<la transmisión [de ese bien] se consuma mediante la entrega>>, esto quiere decir que el modo es necesario para la perfección del contrato como ocurre igualmente en España. Sin embargo, el CC cubano no menciona aquellos contratos a título gratuito como forma de transmisión de la propiedad, luego se puede entender que el título de la forma más estricta posible, la onerosidad que conlleva es un elemento esencial para la transmisión[12]. El sistema de adquisición y transmisión de propiedad cubano, desde luego, deriva del Derecho Romano a la hora de mencionar la traditio, la accesión y la usucapión como modos de adquirir la propiedad.

Cuba, al ser un estado intervencionista, posee una legislación especial para aquellos bienes que requieran, como bien dice la Sección Cuarta del Capítulo V del CC cubano, <<autorización especial>>. Estos son los bienes inmuebles (rústicos o urbanos), ganado mayor u otros que requieran autoridad competente[13].

En definitiva, podemos decir que Cuba es más flexible en cuanto a la transmisión de bienes inmuebles en comparación con China por ejemplo; pero cierto que es más rígido para aquellos negocios a título gratuito como la donación.

Corea del Norte:

Quizá sea el país en el cual haya un intervencionismo por parte del estado más agresivo en comparación con el resto de países ya mencionados. En su Constitución deja claro que <<los medios de producción […] son propiedad del estado y de organizaciones sociales y cooperativas>>[14] así como <<todos los recursos naturales del país, el transporte por ferrocarril y aviación, las instituciones de comunicación, las fábricas y empresas, los puertos y bancos principales, son sólo propiedad del Estado>>[15] dejando claro únicamente en el texto constitucional que <<La propiedad individual es la destinada al consumo y uso personal de cada ciudadano>> junto con <<Los productos obtenidos en parcelas individuales>>[16]. Garantizando también el derecho de herencia en el mismo precepto constitucional.

Aclaramos que Corea del Norte permite disponer de pequeños bienes que permitan la autogestión del individuo dejando el resto a la libre disposición del estado o, en su caso, a las cooperativas de los trabajadores.

La soberanía de los estados como forma “especial” de propiedad.

En este caso, tendremos que enfocar a los estados como si fueran personas, digamos, “jurídicas” en el ámbito de la apropiación y transmisión de los territorios. Pongamos que el Estado es una persona singular y el territorio es un bien capaz de ser apropiado, en este caso ser susceptible de estar bajo la soberanía de este Estado en cuestión.

Para ello vamos a explicar las diferentes maneras que tienen los estados de adquirir o apropiarse de un territorio y, consecuentemente, tener capacidad de ejercer su plena soberanía.

Se sigue por analogía la antigua distinción del derecho privado entre modos originarios y modos derivativos de adquirir la propiedad. Los modos originarios se dan cuando el estado adquiere el territorio; los derivativos suponen una transmisión de derechos de un estado a otro. Ambos modos dan lugar a un título jurídico sobre el territorio.

Los modos originarios de adquisición de un territorio en el Derecho Internacional son: la existencia histórica del estado en un territorio, el descubrimiento de la terra nullius y la accesión. En primer lugar, la presencia histórica del estado en un territorio es título suficiente. En segundo lugar, eldescubrimiento, fue válido en el Derecho Internacional clásico, actualmente no. La terra nullius está interpretada por la historia europea: En un primer lugar, las comunidades humanas que habitaban otros territorios al margen de las fronteras de Europa no tenían ningún reconocimiento político. Los nativos que habitaban sus tierras, no se consideraban capaces de tener legitimidad suficiente como para reclamar su propia soberanía. Por último, la accesión consiste en la proclamación de la soberanía de un territorio que emergiera de forma natural.

Los modos derivativos de adquisición de un territorio son: La venta o cesión de territorios, uti possidetis, creación de nuevos estados a partir de otros existentes y la atribución de territorio por parte de instituciones internacionales. También en Derecho Internacional clásico, se tendría que añadir como modo derivativo la conquista o la ocupación por medio de la guerra de territorios que pasaban a formar parte del bando vencedor aunque actualmente está prohibida por el Derecho Internacional Contemporáneo.

El uti possidetis es el modo más importante de adquisición de territorio en el momento actual, ya que afectan a la definición de los territorios de los estados surgidos de la descolonización en América Latina, África y Asia. Este principio quiere decir <<Como se venía poseyendo, se sigue poseyendo>>. El principio surgió a partir de los problemas que generó la descolonización entre los años 1950 y 1960 por el reparto que tenían las potencias coloniales a la hora de explotar los recursos de las colonias haciendo así la división de colonias mediante el uso de paralelos como fronteras. Los actores implicados estimaron que era preferible conservar los límites administrativos previos porque esta solución introducía cierta seguridad jurídica.

La creación de nuevos estados a partir de otros existentes proviene de la separación de la Antigua Checoslovaquia o la URSS. La conclusión de tratados entre los estados que se proclaman sucesores de los anteriores (Rusia de la URSS) permite fijar nuevas fronteras y reafirmar la soberanía territorial pudiendo tener una cooperación transfronteriza.

La atribución de territorio por parte de las instituciones internacionales consiste en ser una acción ejecutiva por parte del Consejo de Seguridad, o jurisdiccional ya que pueden asignar un territorio con valor definitivo en el Derecho Internacional. Las sentencias de la Corte Internacional de Justicia o de los tribunales arbitrales establecidos por el consentimiento de las partes tienen fuerza jurídica para atribuir un territorio.

Finalmente, como consecuencia de los modos previamente vistos, se generan títulos que otorgan la seguridad jurídica o la garantía de conservar un territorio haciendo así que las disputas se resuelvan a través de medidas pacifistas con la intervención de un Juez o un árbitro designado por ambas partes[17].

Podemos encontrar pues, diferencias y similitudes en las dos diferentes perspectivas de cómo adquirir la propiedad/soberanía de un territorio. Desde luego, la diferencia es bastante clara, en el marco nacional, es la ley quien regula los diversos modos de adquirir el dominio y la disposición de una cosa mientras que en el Derecho Global es la costumbre quien regula la adquisición y soberanía del territorio. Y por otro lado hay que diferenciar que la usucapión no aparece en el plano Global; ya hemos visto que el título otorga a quién tiene la soberanía del territorio y no es extinguible de ninguna manera.

Sin embargo, las similitudes son las que destacan en estos dos diferentes puntos de vista: Por un lado, tenemos las dos notorias diferencias de los modos de adquirir la propiedad que ya comenzaron a existir desde la época Bizantina: Modos originarios y derivativos; por otro lado, la accesión aparece en el plano nacional de adquirir el dominio de las cosas como en el plano internacional de adquirir la soberanía de un territorio. En tercer lugar: Título. El título, como bien se dijo antes, es la relación entre las dos personas antes de adquirir la propiedad, la onerosidad que hay en esa relación contractual véase en una compraventa de un televisor por parte de particulares que la compra de EEUU de Luisiana a la Francia de Napoleón.  Por último, tenemos la sucesión: El artículo 609 del Código Civil Español menciona la <<sucesión testada y no testada>> de las personas mientras que en el Derecho Internacional se habla de sucesión de países como la desmembración de los países de la antigua Yugoslavia en la que diversos países ya ejercen su soberanía en sus respectivos territorios.

¿Cuál de estos dos modos está más presente en nuestras vidas?

En esta sociedad occidental en la que vivimos, en la que está basada en la teoría de mercado, movimiento de dinero, competencia entre empresas para generar progreso económico-social, podemos ver que la gente como personas físicas o como  personas jurídicas establecen contratos de compraventa a diario, y no hablamos de contratos singulares, sino de una pluralidad de contratos de compraventa. De hecho se dice, que en la actualidad hay un problema de contratos, sin embargo yo y, en palabras del profesor de Derecho Civil de la Universidad Complutense de Madrid José Storch de Gracia y Asensio, el problema no deriva de los contratos, sino de la renovación de aquéllos, de la extinción y su vuelta a la vida por aclararlo de alguna manera.

La onerosidad, el sacrificio de dos obligaciones por ambas partes (entrega de cosa por precio como ocurre en la compraventa o cosa por cosa como ocurre en la permuta) está presente en la actualidad, infinidad de contratos en este preciso momento se están perfeccionando por lo tanto, es el modo derivativo el que predomina con notable diferencia.

Sí que es cierto también que la pesca, la caza, la recolección de alimentos, el encuentro con cosas abandonadas siguen persistiendo de forma considerable. Al fin y al cabo, el frutero tiene que comprar las frutas que se han cultivado, o el pescadero tendrá que comprar el pescado que se ha capturado en el mar. Pero con el desarrollo de la tecnología y la industria textil el comercio entre particulares tiene más repercusión.

Conclusión.

Por un lado hemos visto como los Estados, a través de la Constitución y la ley, regulan las facultades que tienen los individuos para la transmisión y la adquisición de la propiedad. Queda claro que ciertos países ofrecen más libertad a la hora de tener relaciones contractuales entre personas para el intercambio de cosa por precio; y otro tipo de estados prefieren tener una gestión más centralizada en la que, en mayor o en menor medida, restringe esas relaciones entre los sujetos.

Por otro lado, concluimos que el Derecho Romano, tanto en países con economía de mercado como en aquellos intervencionistas, ha tenido especial relevancia en este aspecto de la propiedad.

En tercer lugar, los estados, desde una perspectiva del Derecho Internacional, se comportan como sujetos y entienden que el territorio es susceptible de apropiación y soberanía diseñando un marco con sus reglas de adquisición territoriales.

Por último lugar, mostramos que actualmente predominan en la sociedad los contratos que se adquiere la propiedad mediante la tradición más que aquellos que se adquieren de forma originaria como la accesión.


[1] Iglesias, Juan (1972). Derecho Romano. Instituciones de Derecho Privado. Editorial Ariel (262-263).

[2] Iglesias, Juan (1972). Derecho Romano. Instituciones de Derecho Privado. Editorial Ariel (264-278).

[3] Iglesias, Juan (1972). Derecho Romano. Instituciones de Derecho Privado. Editorial Ariel (279-298).

[4] Rams Albesa, Joaquín (2015). Apuntes de derechos reales. Editorial Dykinson, S.L (66-67).

[5] Díez-Picazo, Luis (1977). Sistema de Derecho Civil Volumen III. Editorial Tecnos (149).

[6] Díez-Picazo, Luis (1977). Sistema de Derecho Civil Volumen III. Editorial Tecnos (149-150).

[7] Díez-Picazo, Luis (1977). Sistema de Derecho Civil Volumen III. Editorial Tecnos (150).

[8] Díez-Picazo, Luis (1977). Sistema de Derecho Civil Volumen III. Editorial Tecnos (150-151).

[9] Artículo 3 Zakon sobre la propiedad en la Unión Soviética.

[10] Artículo 133 de la Ley China.

[11] Esto es debido a que tanto la zona rústica recae en organizaciones económicas colectivas y la zona urbana pertenece directamente al estado.

[12] Artículo 178 del Código Civil cubano.

[13] Artículo 191.1 del Código Civil cubano.

[14] Artículo 20 de la Constitución de la República Democrática Popular de Corea.

[15] Artículo 21 de la Constitución de la República Democrática Popular de Corea.

[16] Artículo 24 de la Constitución de la República Democrática Popular de Corea.

[17] Ortega Carcelén, Martín (2014) Derecho Global. Derecho Internacional público en la era global. Editorial Tecnos  (258-261).

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