Conservación del medio ambiente como derecho fundamental en nuestra Constitución

Introducción:El tema a discutir trata sobre la mejora que supondría la movilización del artículo 45 de la Constitución a la sección primera del capítulo II del título I de esta constitución, es decir, convertir el artículo 45 CE un uno de los derechos fundamentales y libertades públicas.

¿Por qué? Este artículo en cuestión pretende argumentar de manera jurídica la necesidad de establecer un control más eficiente en lo que se refiere a la rama ambiental. Materias como el control de los incendios forestales, o los vertidos tóxicos quizá sean temas de extrema precariedad controlar.

Sí que es cierto que en nuestra constitución de 1978, España se convierte en uno de los pioneros que se atreve a garantizar esta materia en cuestión puesto que es uno de los temas que va adquiriendo día tras día más interés. Además que bajo el artículo 45, subyace el derecho de los ciudadanos a gozar de una calidad de vida coherente con la dignidad de la persona reconocida (10CE) por lo que le da mucha más protección.

Sin embargo estas medidas se han quedado ya obsoletas puesto que no debemos establecer el derecho de la conservación del medio ambiente como uno de los principios rectores de la política social y económica, sino como uno de los derechos fundamentales ya que en diversos aspectos, como dice la STEDH de 9 de diciembre de 1994, “el disfrute de un medio ambiente tiene innegables repercusiones con el derecho a la intimidad, a la integridad física y a la moral”, entra así en conflicto con los artículos 15 CE y 18 CE –perteneciente a la sección primera del capítulo II del título I”.

En vez de equiparar el derecho al medio ambiente como otro derecho fundamental más, sería mejor establecerlo expresamente, llegando a evitar la mutación constitucional dada muchas veces como en la STC 198/2012 de 6 de noviembre sobre la reforma del matrimonio legal entre personas del mismo sexo.

Derecho comparado:

Para empezar, habría que ir a la constitución alemana (Ley Fundamental para la república federal alemana de 1949) en la cual, en su Título I, en la que aparecen expresados los derechos fundamentales, viene tipificado en su artículo 15 que con fines de sociabilización, el suelo, los recursos naturales y los medios de producción pueden ser situados bajo la gestión colectiva, por lo que ya es una diferencia gradual a nuestros derechos fundamentales de nuestra constitución.

También es importante hacer una referencia a la Constitución Italiana, en la que uno de sus “Principios fundamentales”, la república salvaguardará el paisaje y el patrimonio histórico y artístico de la Nación (9CRI).

Estos dos países mencionan el derecho a la conservación del  medio ambiente de una forma o de otra en sus respectivos derechos fundamentales (ya sea por motivo de propiedad, o por motivo de protección), luego, sería para España una oportunidad de entrar a ser uno de los pocos países de la UE que tenga un enfoque más proteccionista con el medio ambiente.

Consecuencias:

Para ello, la Constitución Española habla de una serie de ventajas que atribuirían en el supuesto de que “La conservación de nuestro medio ambiente” estuviera dentro del apartado de “Derechos fundamentales y libertades públicas”.

Para empezar, el desarrollo de su derecho se establecería por Ley Orgánica en vez de por Ley ordinaria –tal y como explica el artículo 81 de la Constitución. ¿Qué quiere decir ello? Supondría un mayor control legislativo y tendría una mayor protección constitucional.

Me refiero a un mayor control legislativo en cuanto, sería necesaria la exigencia de mayoría absoluta en el Congreso, en una votación final sobre el conjunto del proyecto (artículo 81.2 CE), es decir, la mitad más uno de los votos de los diputados, situación que sería complicada de alcanzar si hubiera un gobierno que no tuviera 176 diputados. Con el gobierno de Mariano Rajoy, al tener mayoría absoluta en el congreso le resultaría más fácil desde luego.

Cuando hablo de una mayor protección constitucional me refiero a que hay dos medios por el cual, en uno de ellos, el poder ejecutivo no podría alterar al ordenamiento a los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos a través de la tramitación de los Reales Decretos-Leyes, es decir, las leyes orgánicas que desarrollan “el derecho a la preservación del medio ambiente” no se podrían modificar por reales decretos-leyes ya que lo establece el artículo 86.1 CE.

Al margen, de la tramitación de leyes y su protección frente a reales decretos-leyes, es importante también mencionar que la entrada de “El derecho a la conservación del medio ambiente” a “Los derechos fundamentales” significaría que habría también un marco de protección por parte del Tribunal Constitucional. Aparte de la interposición de recursos de inconstitucionalidad cuando se crea que una ley que desarrolle un determinado artículo de la CE sea inconstitucional, también se podrá interponer recursos de amparo. Esto supone una mayor legitimización de la protección de nuestros derechos constitucionales ya que en la interposición de recursos de inconstitucionalidad, los únicos legitimados son: El Presidente del Gobierno, el Defensor del pueblo, cincuenta Diputados, cincuenta Senadores y los órganos colegiados ejecutivos de las CCAA, y las Asambleas de las mismas (162.1 a) CE) pero con la entrada de “El derecho de conservar el medio ambiente” en derechos fundamentales, se aplica además del citado artículo, la interposición de recursos de amparo legitimado para cualquier persona natural o jurídica (162.1 b) CE) debido a que según el artículo 53 de la Constitución Española: “Cualquier ciudadano, podrá recabar la tutela de las libertades y derechos reconocidos en el artículo 14 y la Sección primera del Capítulo II ante los tribunales ordinarios por un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad y, en su caso, a través del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional recurso aplicable con la objeción de conciencia”.

Por tanto, quiere decir que todos los ciudadanos pueden amparar su derecho a la conservación del medio ambiente al TC.

Otra consecuencia categorizada como positiva también sería la “independencia” de este derecho. Me refiero a independencia ya que, la jurisprudencia trata el “Derecho a la conservación del medio ambiente” como si fuera un derecho fundamental, refiriéndose generalmente al artículo 15 y al artículo 18 CE. No cabe fundamento alguno la interposición del derecho a la conservación del medio ambiente dentro del derecho al honor tal y como ocurre en la STEDH Estrasburgo de 3 de julio de 2012, en la que la Profesora Rosa M. Fernández Egea en “Revista Catalana Ambiental” comenta que se trataba de los ruidos procedentes de la terraza de una discoteca, situada a poca distancia del domicilio del recurrente, que superaba los niveles mínimos establecidos en la normativa española. En dicho caso el TEDH afirmó que el Estado español —concretamente el Ayuntamiento de Cartagena— no cumplió la obligación positiva de garantizar el derecho de los reclamantes de respeto a su domicilio y vida privada, en menoscabo del artículo 8 CEDH. “En relación con los asuntos sobre contaminación acústica” –Comenta Rosa M. Fernández- “el TEDH se remitió a una consolidada jurisprudencia para afirmar que un caso de contaminación grave bien pudiera suponer una vulneración del artículo 8 CEDH por cuanto supone un impedimento para el disfrute normal del hogar y de la vida familiar y privada”.

¿Qué supone esto? El artículo 8 CEDH se usó para fines ambientales más que para fines de la propiedad, la vida y la integridad física. Lo que da resultado, como mencioné en la introducción una  mutación de la interpretación de las normas.

El Catedrático de Derecho Administrativo de la UCM Lorenzo Martín Retornillo Baquer comenta también el caso Martínez Martínez en el cual establece un vínculo entre el artículo 18 CE y el artículo 8 CEDH. Él llama a esta sentencia escueta y califica su comprensión como una <<Mutación Procesal>> en su artículo “Derechos Fundamentales y Medio ambiente”.

Es por tanto que se debería redactar el derecho tantas veces ya mencionado para así dejar de actuar indirectamente a través de las mutaciones. Produciría unos fundamentos más claros y en unas sentencias más comprensibles.

Conclusión:

A partir de los remedios constitucionales que supondría la incorporación del derecho a conservar el medio ambiente y también la purificación de sentencias y recursos en cuanto a este marco, me gustaría finalizar este artículo diciendo que la incorporación de este derecho supondría una novedad en el derecho global puesto que seríamos de los primeros países en incorporar este tipo de derecho en la parte de “Derechos fundamentales” y, en nuestro territorio ofreceríamos una protección más amplia a nuestros ciudadanos a través de los recursos de amparo.

Además supondría una notable mejoría en lo que se refiere a disminuir la mutación de la interpretación de las normas.

Como dijo Mario Vargas Llosa: “La tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos”.

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Un comentario en “Conservación del medio ambiente como derecho fundamental en nuestra Constitución

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